Cuarta práctica de permiso B: señales de stop

practicar señales de stopLlegó el día de la cuarta práctica de permiso B, donde comencé a practicar “los stops” (o sea, las señales de stop). Como supongo que ya sabrás si estás estudiando el teórico, en un stop debes detenerte antes de la línea de detención (la línea continua horizontal pintada en el suelo) o, si no existe o no se ve, antes de la línea imaginaria donde terminan los bordillos. Además, también es obligatorio hacer una segunda detención si no existe visibilidad. A continuación explico mis experiencias en la práctica de hoy.

Inicié la marcha con soltura, aunque dándome cuenta nada más salir que había olvidado de nuevo regular el espejo interior. Circulé con mucha tranquilidad y sintiéndome bastante seguro, sin problemas con la mecánica, subiendo a tercera y reduciendo a segunda cuando era necesario. En rectas se me da muy bien el cambio de marchas; en el interior de glorietas y en curvas no tan bien. Me detuve correctamente en un paso de peatones. Encaré las glorietas con más soltura, y miré más por los espejos (sobre todo por el izquierdo, que se ha convertido en mi amigo, aunque al derecho y al interior los tengo un poco olvidados). No cometí hoy errores con los intermitentes, a excepción de un olvido con el derecho en la salida de una glorieta. Controlé mucho mejor la aproximación a las rotondas, usando el freno en vez de embragar antes de tiempo. Hice más fácilmente los cambios de carril cuando fue necesario, tomando por mí mismo la iniciativa sin esperar a que el profesor me lo dijera. Y, tras este recorrido inicial, el profesor me dijo que parara y me explicó en la pizarra cómo íbamos a practicar los stops.

La dificultad de los stops radica en encontrar el punto adecuado para detener el vehículo, y hacerlo suave y completamente. Primero hay que detenerse ante la línea continua horizontal antes de la intersección (o la línea imaginaria, si no se ve la otra). Se mira a izquierda y luego a derecha, y si no vienen coches se acelera y se sigue la marcha. Pero en caso de no tener visibilidad (lo cual es muy frecuente, debido especialmente a coches estacionados), hay que hacer una segunda detención obligatoria sacando el morro del coche lo suficiente para poder ver. Según me dijo el profesor, un error frecuente y con el que se suspende mucho es no hacer la segunda detención completa. Hay que frenar totalmente o no se considera detención. Pues bien, desde ese punto observamos de nuevo a izquierda y derecha, y ya deberíamos tener visibilidad, al menos a la izquierda. Resulta que a veces desde ahí tampoco tenemos buena visibilidad a la izquierda, por lo que no tendríamos más remedio que hacer una tercera detención para ver si vienen coches por el otro carril, aunque sea una situación un poco estresante porque te quedas en mitad de la calle y también tienes que sacar el morro por el otro carril.

En el primer stop me paré antes de lo debido. Hay que apurar para no pasarse la línea de detención, pero tampoco quedarse corto porque entonces no vas a ver. Como no tenía visibilidad, fui despacito hasta que tuve visibilidad, y ahí me detuve otra vez. Parece sencillo al decirlo, pero cuando lo haces por primera vez te resulta complicado mover el coche tan despacio, embragar antes de que se cale, frenar antes de que salga mucho el morro, etc. Hay que practicarlo. En esa ocasión me salió bien porque no venía nadie.

El segundo stop fue más complicado. Tampoco me ajusté bien a la primera línea de detención. Cuando ya estuve en ella me encontré sin visibilidad alguna. Nuevamente despacio hacia adelante, saqué el morro, miré a la izquierda, vi coches que venían, frené y se me caló. Dejé que pasaran los coches y cuando tuve vía libre giré a la derecha, pero no hice demasiado bien el giro porque había coches aparcados. Otra lección a aprender y practicar: cuidado con los giros muy cerrados, porque hay que hacerlos a poca velocidad y sin confiarse (al menos al principio).

Cuando seguí la marcha, me equivoqué al oír la instrucción del profesor y me metí por otra calle, de las que según el profesor eran complicadas y ni siquiera en el examen solían usar. Tenía que girar a la izquierda cediendo el paso a los que venían de frente, pero el giro era muy cerrado. Giré en exceso y por poco no me voy a la mediana del paso obligatorio. El profesor me tuvo que ayudar corrigiendo el volante.

A continuación encaré otro stop, más difícil todavía. Esta vez encontré bien la primera línea de detención. Saqué el morro, paré, dejé pasar coches, y miré a la derecha sin ver tráfico (había una fila de coches aparcados en ese carril que impedían ver bien). Pero sí que venían coches en el otro sentido, sí. El profesor tuvo que frenar antes de que me metiera en medio. El problema fue que no miré bien a la derecha y no hice un tercer stop antes de asegurarme, sino que pretendí seguir de frente. Y eso que le había preguntado antes al profesor si había problema en hacer una tercera detención si no veía bien a la derecha. Él me dijo que, aunque es obligatorio hacer una segunda detención en un stop si no se tiene visibilidad, no hay ninguna norma que impida detenerse una tercera vez (o las que hicieran falta) hasta estar completamente seguro de que no viene nadie por la derecha. Es decir, que si estás obligado a detenerte una tercera vez, hazlo porque no es falta en el examen práctico. Y, sobre todo, hazlo porque si te metes sin mirar te juegas el accidente. Es lo que iba a hacer yo: seguir sin asegurarme bien. No lo hagas.

Una vez hechas las prácticas en las señales de stop (que necesitaré practicar más, sin duda), seguí circulando y surgió otra situación complicada al tener que pasar por un estrechamiento en la calle provocado por un camión. Quise meterme en segunda por allí, y el profesor tuvo que decirme que frenara, cambiara a primera, levantara ligeramente el embrague (sin acelerar), y dejara el coche rodar muy despacito observando a la derecha pero también a la izquierda para no rozar al que estaba estacionado al lado (con mi velocidad y trayectoria lo hubiera tocado). Una maniobra complicada porque era la primera vez que me enfrentaba a un estrechamiento tan justo. No hay que confiarse con las distancias, que los novatos aún no tenemos las medidas bien apuntaladas en la cabeza.

Otro asunto que merece la pena comentar es la necesidad de contar las salidas en las glorietas (o rotondas). Durante el examen, el examinador te va a ir dando instrucciones como “tome la tercera salida”, y deberás contar las salidas para encontrar la tuya sin equivocarte. Con la particularidad de que no cuentan como salidas aquellas que tengan una señal de entrada prohibida, según me ha dicho el profesor. Por tanto, hay que estar muy atentos a dichas señales. Yo a veces me despisto y voy tan concentrado que no escucho bien la instrucción del profesor y me equivoco de salida o incluso de dirección (voy a la derecha en vez de a la izquierda).

Errores de la práctica de hoy (aparte de los mencionados en los stops):

  • No echar el asiento para atrás antes de entrar al coche. Soy muy alto y casi me hago daño entrando al coche tal como estaba regulado el asiento.
  • Olvidé alinear el retrovisor interior. Y mira que escribí ayer aquí que era un error imperdonable. Pues hoy el doble de imperdonable.
  • De nuevo fui frenando a saltitos en ocasiones, levantando el pie del freno en vez de dejarlo encima progresivamente hasta la detención y mantenerlo allí. Al final de la práctica mejoré en este aspecto, pero está claro que me cuesta aún controlar el frenado con toda la suavidad y exactitud que me gustaría.
  • Se me caló el coche tres veces. Dos de ellas practicando los stops. Estaba tan centrado en observar y luego en aprovechar que no venía nadie para salir rápido que me olvidé del embrague. Al menos estuve tranquilo tras las caladas.
  • Sigo sin mirar lo suficiente al espejo interior. Hoy le eché algunas miradas, pero no en los momentos adecuados.
  • Me sigue costando mirar al espejo derecho con la suficiente coordinación y antelación.
  • A veces dejo el intermitente encendido tras terminar la maniobra. Aunque tras un giro de volante un poco amplio suele quitarse solo, en muchas ocasiones es necesario quitarlo uno mismo. Y tengo tendencia a dejarlo más tiempo de lo debido, o bien a no encontrarle el punto medio y pasarlo al del otro lado.
  • No presto la suficiente atención a las indicaciones del profesor, y no es la primera vez que me dice izquierda y giro a la derecha, o segunda salida y entro en la tercera.
  • Acelerar tras la salida de una glorieta cuando vi que un semáforo se ponía en amarillo con peatones esperando en el paso de peatones. Muy mal hecho, lo reconozco. Iba a una velocidad un poquito más alta de lo recomendable, y no me esperaba ese semáforo. Fue una reacción instintiva para no frenar y evitar el alcance del que venía atrás. Pero el profesor me frenó y no hubo mayores problemas. Eso sí, hay que ponerle una estatua al ingeniero que diseñó poner pasos de peatones sin visibilidad en los giros cerrados, semáforos justo a la salida de una glorieta y cosas por el estilo.
  • No me oriento sobre las calles por las que estoy circulando. Me concentro tanto en la conducción que incluso pasando por calles conocidas no acabo de identificar los lugares, ni me fijo en puntos de referencia.

A pesar de todo, el profesor quedó satisfecho y me dijo que iba muy bien para ser la cuarta práctica. Yo también quedé satisfecho, porque al menos no retrocedí y vi avances importantes en mi forma de circular y en la agilidad que voy cogiendo para algunas acciones como la aproximación a glorietas, los cambios de carril y el control de los pasos de peatones. Sigo cometiendo errores, pero veo que los cometo en situaciones nuevas para mí, y eso al menos me anima a pensar que casi nunca caigo en el mismo error dos veces. Los nuevos retos para la próxima práctica, que será el próximo lunes por la tarde, son, prioritariamente: acordarme de regular el espejo interior antes de iniciar la marcha, frenar bien dejando el pie suavemente sin pisar y soltar, pasar un poquito más rápido de primera a segunda al reiniciar la marcha, estar más atento a las instrucciones del profesor, quitar el intermitente a tiempo, y agilizar las miradas a los espejos interior y derecho. Uf, se me acumulan los “retos”. Hasta la próxima práctica.

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