Quinta práctica de carné B: cómo frenar suave y en el sitio exacto

practicas de frenar el cocheEn la práctica de hoy seguí poniendo a prueba las habilidades adquiridas hasta ahora y conseguí mejorar algunas de ellas; sin embargo, la asignatura pendiente fue controlar correctamente la frenada, en especial en los stops. Tras un fin de semana de descanso, las sensaciones fueron buenas y me sentí más seguro y relajado al volante, aunque la mecánica sigue captando demasiado mi atención.

Hoy no olvidé regular el espejo interior. Tampoco entré en el coche sin antes echar para atrás el asiento. Por fin conseguí hacer todos los preparativos iniciales sin problemas, aunque se me iba olvidando uno fundamental: quitar el freno de mano antes de salir. El profesor, viendo que ya estaba con intención de incorporarme a la marcha, me dijo que mirara un indicador en rojo en el panel de control del coche y me preguntó para qué servía. Me di cuenta de que indicaba que el freno de mano estaba puesto. Tras solventar este lamentable olvido, y comenzando ya a sudar un poco, inicié la marcha. Hoy tuve que encender las luces y circular con poca luz ambiente debido al cambio de hora (mis prácticas son a las 18:15 h).

La clase fue más relajada, de consolidación de lo realizado hasta ahora, más que de nuevas enseñanzas. Transcurrió íntegramente en ciudad. Me sentí bien, controlando la velocidad y atento a los pasos de peatones y al tráfico. Miré mucho más por los espejos, pero me falta aún un poquito de agilidad para encontrar el tempo correcto cuando surge una situación difícil. Cambié bien de carril, e hice las reducciones de tercera a segunda sin problemas al acercarme a glorietas, semáforos en rojo y señales de stop. Pero, como siempre, algo no sale tan bien como desearíamos, y hoy la dificultad fue la sensibilidad con el freno para detener el coche al ritmo que yo quiero y en el punto exacto.

Antes de reducir de tercera a segunda hay que tocar ligeramente el freno para bajar la velocidad, dejar el pie en el freno y, una vez cambiada la marcha, quitar el pie del embrague suavemente y mantener el freno. Es en esta segunda pisada, cuando nos aproximamos al punto de detención, donde me surgieron las dudas. Resulta que hay que anticiparse para saber si vas a detenerte o si realmente vas a seguir rodando. A veces la decisión de frenar más o menos, o de dejar que el coche ruede sin acelerar, es fácil porque se enciende el semáforo cuando te aproximas, o el camino queda libre de obstáculos; pero, otras veces, esa decisión es incierta hasta los últimos metros de la aproximación. En esos casos de indecisión es necesario tener sensibilidad ante la frenada porque, en caso contrario, o bien te vas a pasar el punto de detención o bien vas a detenerte antes de donde debes hacerlo. Ese tacto con la frenada es especialmente importante en los stops.

Aunque yo aún no lo he dominado del todo, el secreto de una frenada suave está en usar el freno de forma progresiva y no anticiparse a pisar el embrague hasta que llegue el momento en que el coche vaya a detenerse. No hay que dejar el pie en el embrague totalmente pisado después de reducir de tercera a segunda, porque si hacemos eso las ruedas quedan libres y el coche, en vez de aprovechar el “freno motor”, es más difícil de frenar. En vez de eso, hay que mantener el pie ligero en el freno y quitar el otro pie del embrague de forma suave (como cuando estamos en primera), dejando que el coche baje de velocidad en segunda (notarás un murmullo característico del motor). Cuando ya hayamos quitado el pie del embrague, seguiremos frenando progresivamente hasta el punto en el que queramos que el coche se detenga y, un segundo o dos antes de esa detención definitiva, pisaremos a fondo el embrague (si no, se calará el coche) y terminaremos la frenada dejando el pie en el freno.

Esto parece fácil de decir, pero cuando lo estás haciendo te das cuenta de que requiere práctica para encontrar el movimiento adecuado de los pedales y, en especial, controlar el punto exacto donde quieres frenar sin que el coche dé el típico latigazo de fin de frenada. Conseguí hacerlo muy bien en varias ocasiones, pero en otras me quedaba corto o bien me acercaba más de lo deseable al coche de delante o a la línea de semáforo cuando estaba en rojo. Pocas veces clavé con suavidad el punto exacto de detención que tenía en mi cabeza. En los stops esto es clave, porque no puedes pasarte de la línea de detención o de la línea imaginaria de los bordillos. También es vital para hacer la segunda detención en el stop que muchas veces es necesaria, y hacerlo donde se tenga visibilidad. Hoy el profesor me enseñó que a veces hay visibilidad entre los coches estacionados sin necesidad de sacar del todo el morro.

Un segundo problema asociado a la frenada suave y exacta es que cuanto más se apura para pisar el embrague en los últimos momentos, más probable es que el coche se cale. Ese miedo (o vergüenza) que tenemos a las caladas es lo que provoca que nos anticipemos a pisar el embrague mucho antes de lo debido. Por tanto, hay que acostumbrarse a pisar el embrague solo en el momento oportuno. Este problema de las caladas es aún más frecuente en las segundas detenciones, porque normalmente estás atento a la situación del tráfico (los coches que vienen por la rotonda o la calzada del stop) y el pie del embrague se relaja o se levanta sin querer. Hay que pisarlo bien firme, y luego no olvidarse de soltarlo despacito y al mismo tiempo que se acelera, o se nos calará otra vez. Hoy me pasó esto un par de veces, y era algo que creía superado. En la arrancada hay que pisar el acelerador (suave, pero tampoco con miedo) antes de soltar el embrague en exceso, aunque haga el típico ruido de motor revolucionado (ya se le cogerá el punto).

Algo nuevo que aprendí hoy fue el riesgo de no prestar atención a las señales. El profesor me dijo “gira a la derecha” y lo hice, sin detectar una señal de entrada prohibida. Eso lo suelen hacer los examinadores con frecuencia, y hay que darse cuenta. El problema es que estas señales suelen estar tras curvas cerradas, y como al principio estás más atento a controlar la velocidad, que no se te cale, manejar el volante para entrar bien en la curva sin subirse al bordillo, etc, te olvidas de mirar a los lados y no ves la señal. Supongo que cuando se va dominando mejor la mecánica consigues estar más atento a las señales. Presta atención o caerás en esa trampa.

Practiqué también hoy la aproximación a un estrechamiento. Siempre que se tengan dudas sobre si el coche puede pasar hay que meter primera, pisar embrague e ir levantándolo muy despacito, frenando si es necesario y siendo consciente de los laterales. Nada de meterse entre esos coches con velocidad, como si fuéramos a pasar holgados, sino mirando muy bien a un lado y a otro para ver si podemos pasar sin rozar y con total seguridad.

Conseguí hoy también orientarme un poco más sobre los lugares por los que iba conduciendo, aunque mi sentido de la orientación sigue siendo escaso. Al ir algo más relajado, también hablé con el profesor en varias ocasiones, y hubo momentos en que disfruté de la conducción sin renunciar a estar atento. No tuve incidentes graves hoy, y controlé mejor la circulación por las glorietas.

Próximos retos:

  • Entrar a las curvas cerradas con control, manejando el volante con más soltura (a veces da la sensación de que se van a enrollar los brazos) y no precipitándome a la hora de acelerar si antes no he observado el entorno (posibles pasos de peatones, señales de entrada prohibida, etc).
  • No equivocarme con las instrucciones del profesor. Hoy otra vez cometí un error al coger una entrada que no era la correcta.
  • Si se cala el coche a la entrada de una rotonda, no olvidar mirar de nuevo por si vienen coches antes de iniciar la marcha.
  • Controlar las frenadas y buscar el punto exacto de detención en los stops, semáforos y otras detenciones.
  • Después del estacionamiento, poner el freno de mano, asegurarme de que no queda metida ninguna marcha, apagar las luces y apagar el motor.

Y, para finalizar, hoy ya firmé los papeles para la presentación al examen teórico, que espero sea dentro de una semana.

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10 comentarios en “Quinta práctica de carné B: cómo frenar suave y en el sitio exacto

  1. Gracias por los consejos, me siento totalmente identificada, parece que sea yo quien lo.haya escrito…. Ese freno me trae por la calle de la amargura… Todavía no consigo frenar con suavidad y en el punto exacto,…yo creo que con la práctica lo conseguiré.

  2. Hola me siento totalmente identificada, parece que sea yo quien lo.haya escrito.. Gracias por la explicación, todavía no consigo frenar con suavidad y el el sitio exacto,supongo que con la práctica lo conseguiré y sobre todo el mantener el coche en movimiento muy despacito en los pasos de peatones sin semáforos,cedas el paso etc mi profesor esta teniendo mucha paciencia….

  3. Me ha servido de mucho, de verdad. He hecho 10 prácticas y todo el problema que tengo es con el frenado, que se me cala mucho el coche y por tratar de hacerlo bien no puedo concentrarme en mirar los espejos ni controlar la velocidad. Muchas gracias.

    • Es normal que te suceda eso. Al principio la conducción es algo que sobrepasa los sentidos y la coordinación corporal. Se necesitan muchas horas de conducción continuada para ir automatizando las diferentes acciones. Automatizar significa que ya no eres consciente de lo que haces sino que simplemente lo haces (respirar, por ejemplo). Yo voy a cumplir dos años de carnet y ya conduzco de una forma natural. Sin embargo, si alguna vez pienso en el proceso de conducir mientras estoy en el coche noto una sensación rara en los pies, como si fuera otra vez consciente de todo lo que voy haciendo y eso hiciera que me costara más. Al ser consciente de que respiras pasa lo mismo: acabas respirando con una cadencia diferente hasta que de nuevo olvidas que puedes respirar de forma automática. Por tanto todo consiste en ir automatizando la frenada, la aceleración, el cambio de marchas, la mirada a los espejos, la observación de lo que te rodea, etc. Y eso se consigue a base de repetición.

      También va a ser muy frecuente al principio que consigas automatizar una acción temporalmente y luego vuelvas a acordarte de ello y deje de estar automatizado. Un ejemplo es la frenada. Puedes tener un día donde te salga bien pero basta que cometas un error y se te cale el coche para que vuelvas a ser consciente de que tus pies están ahí moviéndose.

      Con el tiempo lo lograrás. Sé persistente, entiende que es normal lo que te ocurre y ten confianza.

    • Calar es la palabra que se utiliza en España para referirse a que el motor se para al no entrarle suficiente combustible, estar frío u otra causa como levantar el pie del embrague demasiado rápido.

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