Tercera práctica de coche: entrando a la autovía

practica en autoviaEn mi tercera práctica de coche, las nuevas experiencias fueron circular por una carretera convencional muy estrecha y luego entrar en una autovía a través del carril de aceleración. Fue una clase con la que quedé satisfecho, ya que me vi más fluido en la ciudad y no me pareció tan difícil como esperaba la circulación por carretera y la incorporación a la autovía. A continuación lo analizo con detalle.

Después del día de ayer, donde lo pasé mal debido a que desvié mi mente otra vez a la mecánica del coche, hoy salí con la intención de no preocuparme de ese tema e intentar hacerlo como en la primera práctica. Y conseguí aunar lo bueno de la primera práctica (la agilidad en la parte mecánica) con lo bueno de la segunda (prestar atención a la circulación). El coche no se me caló ni una sola vez. Aunque sé que es bastante habitual que el coche se cale en las prácticas (le pasa incluso a conductores que ya llevan tiempo con carné),  y que no provoca el suspenso en el examen (si no es reiterado), a mí es algo que no me gusta nada.

El recorrido por ciudad desde la autoescuela fue muy bien, a velocidad adecuada, parando bien en los pasos de peatones. Pasé las glorietas de una forma más ágil, controlando mejor la fase de aproximación. El profesor me explicó en una pizarra cómo encarar ese último tramo antes de las rotondas (la citada fase de aproximación): pisar levemente el freno (no levantarlo, soltarlo y pisarlo otra vez a saltitos), reducir siempre a segunda marcha con antelación suficiente y luego de nuevo dejar el freno levemente pisado y quitando el pie del embrague hasta llegar a los últimos metros, mirando si es posible pasar (quitar freno y acelerar) o si va a ser necesario detenerse (embrague al fondo, freno y punto muerto o primera). Haciéndolo así conseguí controlar más la entrada a las glorietas.

Otro aspecto que superé en el recorrido por ciudad fueron los intermitentes. Tras el pequeño “desastre” de ayer, hoy tuve más cuidado y no fallé ninguna vez al señalizar. Me animé a hacer cambios de carril para superar obstáculos y miré más a los espejos exteriores (aunque al espejo interior, el pobre, lo tengo olvidado).

El recorrido en carretera convencional fue bastante bien, a pesar de que era una carretera muy estrecha y sin nada de arcén. Me puse por primera vez en cuarta. Con más velocidad cuesta más tomar decisiones y hacer maniobras, pero fue bien. Lo que sí hice mal fue aproximarme demasiado al borde izquierdo, y el profesor me advirtió. En esa carretera cabe un coche justito, así que hay que arrimarse bien a la línea central (sin pisarla, claro) y no confiarse con el borde izquierdo, porque si una rueda se mete ahí la has liado parda. También creo que fui a una velocidad excesiva para mi capacidad actual de controlar las medidas. Me sentí bien circulando por allí, a pesar de que esas carreteras suelen darme un poco de respeto (fue en una de esas donde tuvimos el accidente de pequeño). No es que fuera muy relajado que digamos, pero tampoco tuve miedo ni fui a velocidad baja (más bien tenía que frenar de vez en cuando con las señales de máxima 70 y máxima 50).

Paré en un ensanchamiento y el profesor me dijo que íbamos a incorporarnos a una autovía. Le pregunté si, en caso de ver coches en la autovía debía pararme al principio del carril, y me dijo que eso estaba en la teoría pero que en la práctica casi nunca se hacía, ni se suspendía a nadie por no hacerlo. Sin embargo, sí se podía suspender el práctico por ir a una velocidad reducida en el carril de aceleración. Me dijo que fuera mirando por el espejo y, si podía incorporarme, que acelerara fuerte sin miedo y que los coches al ver que te aproximas normalmente te dejan entrar o se cambian al carril izquierdo (en caso contrario tocaría detenerse antes del final del carril, lo que sería bastante peligroso). Por ser la primera vez, me ayudó acelerando él mismo en el carril y guiando la incorporación. Luego puse por primera vez quinta y llegué a los 90 km/h. Me dijo que tomara la dirección de entrada a la ciudad mirando el panel, así que hice el cambio al carril correspondiente. Y en ese cambio fue cuando giré el volante más de la cuenta y vi lo sensibles que son estos volantes y lo poquito que se debe tocarlos a alta velocidad.

Pasada la autovía, volví a entrar en ciudad y fui ya conduciendo sin problemas hasta llegar a la autoescuela. Probé un poco la marcha atrás e hice un primer amago de aparcamiento hacia atrás, aunque eso me dijo que lo practicaríamos otro día.

Los errores al conducir de hoy fueron los siguientes:

  • Se me olvidó regular el espejo interior antes de iniciar la marcha y cuando fui a mirarlo lo tenía todo descuadrado, por lo que en plena marcha tuve que colocarlo. Imperdonable.
  • Pasé muy cerca de un coche que estaba mal metido en una glorieta. Al ir a cambiarme de carril para esquivarlo, desvié la vista al espejo izquierdo y ese instante fue suficiente para no hacer el giro bien y  acercarme peligrosamente al otro coche.
  • Miré un par de veces la palanca de cambio al meter las marchas, y una de las veces me desvié un poquito del carril. Es muy difícil que yo mire las marchas, porque ya tengo bastante automatizado el movimiento (al menos hasta la 4ª), pero a veces me entran las dudas sobre la marcha a la que voy.
  • En la carretera convencional estrecha y sin nada de arcén, me acerqué más de lo debido al borde izquierdo de la calzada, y el profesor tuvo que decirme que me ajustara más a la línea central.
  • Al ir por la autovía a más de 90 km/h hice un cambio de carril a la izquierda y giré el volante más de lo debido. Aprendí ahí que no es lo mismo girar un volante con dirección asistida a 50 km/h que a 90. Solo lo giré un poquito y el desplazamiento al carril fue mucho más rápido de lo recomendable. El profesor me indicó cómo debe hacerse, con una gran suavidad y sin girar casi nada el volante.

En general, quedé satisfecho con mi actuación y con lo aprendido hoy, que fue mucho. Voy dando pasos cada día y planteándome pequeños retos de conducción que, de momento, voy superando. El reto de mañana va a ser mirar más al espejo interior e intentar ser más rápido de reflejos en las rotondas a la hora de mirar alternativamente el espejo izquierdo y el derecho, así como cambiar de carril si es necesario dentro de las glorietas sin acercarme demasiado a otros coches. Ya te contaré mañana si lo consigo o no.

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