Prácticas de conducir 14 y 15: refinando el uso del embrague

practicas de conducir embragueLa nueva sesión intensiva de conducción de hoy dio lugar a que practicara lo que hasta ahora me venía resultando más difícil: el uso del embrague a velocidad lenta. Practiqué giros a la izquierda, stops y giros muy cerrados, controlando la velocidad exclusivamente con el embrague y el freno. A continuación te explico esta práctica, que fue de las más difíciles que realicé hasta ahora.

Hacer la práctica un domingo por la mañana tiene la ventaja de que apenas hay tráfico ni peatones, lo que permite ejecutar con más tranquilidad aquellas maniobras que resultan difíciles. Sin apenas nadie en el camino, me dirigí hacia la autopista. Esta vez no tuve problemas para seguir las indicaciones de las señales hasta la entrada al carril de aceleración. Una vez allí, fui acelerando (no tan a fondo como el profesor quería) y entré ya en cuarta, observando por el espejo izquierdo que venía un coche por mi carril aunque daba para entrar. Seguí acelerando y salí a la autopista, cogiendo los 110 km/h. Subí a 120 y seguí así casi todo el trayecto que hicimos, solo disminuyendo levemente a 110 en las curvas y luego volviendo a recuperar los 120. La salida de la autopista también fue bien, consiguiendo reducir de una forma más ágil que en anteriores ocasiones. Ya tengo claro cómo entrar, cómo circular y cómo salir de una autopista, y solo me falta pisar más decididamente el acelerador en la entrada y mejorar la reducción dentro del carril de deceleración. Volviendo de la autopista cogimos por una carretera peligrosa, estrecha, sin arcén y con un desnivel al lado derecho. El profesor me dijo que muchos habían muerto yendo por allí debido a que iban a demasiada velocidad. El límite aconsejado era 70, así que me mantuve en él o por debajo cuando venía una curva y coches de frente.

Ya en ciudad el profesor me enseñó a controlar el coche a velocidades muy lentas usando solo el pedal del embrague. Lo que se pretende conseguir es que el motor al ralentí consiga mover el coche sin necesidad de acelerar nada, aprovechando así las bajas revoluciones del motor para darnos impulso y avanzar a baja velocidad. La sensibilidad que hay que tener tanto con el pie izquierdo como con el freno hace que sea más difícil de lo que parece. En primer lugar, es importante asegurarnos de que estamos en primera marcha. También es necesario no dejar el pie sobre el freno, sino que hay que levantarlo sin sin quitarlo de esa posición central. El freno también es sensible y basta solo dejar el pie un poquito encima para impedir el avance solo con embrague. Luego levantamos el pie del embrague muy suavemente, hasta que notemos que el coche tiembla un poco, y en ese instante dejamos el pie del embrague justo donde está y vamos presionando o levantando muy ligeramente según necesitemos avanzar (levantar un poquito el embrague) o parar (pisar un poquito el embrague). Es algo muy sutil y que resulta difícil de controlar porque estás siempre a un pelo de que se cale. No siempre me salió bien, pero practiqué y conseguí hacerlo en algunas ocasiones. Dominar esto resulta imprescindible para hacer bien los stops, controlar los giros cerrados y pasar por espacios muy estrechos.

Terminada la práctica con el embrague, hice un estacionamiento a la derecha. Lo hice bien, pero al ser otro profesor la técnica cambió ligeramente. Debo optar por una de las dos técnicas porque si no me voy a hacer un lío el día del examen. Lo más dificultoso no es el estacionamiento en sí mismo sino alinearse bien con el coche de delante ya sea deteniéndose a la altura correcta o bien luego dando marcha atrás hasta quedar con los faros traseros a la altura del hombro.

Ya de vuelta, el sol me deslumbró totalmente al entrar en una calle y perdí la pista a mi carril. Solución: ir más despacio y controlar recto el volante hasta que se pueda ver bien la marca vial del carril. También he notado que tengo tendencia a desviarme ligeramente a la izquierda, en especial cuando pongo la mano en el cambio de marchas. El profesor me lo hizo practicar varias veces porque se nota que el coche se desvía cuando dejo solo la mano derecha en el volante.

Por otra parte, a veces me agobié al recibir tantas instrucciones continuamente por parte del profesor, porque hay cosas que ya las tengo aprendidas, pero entiendo que quiera ir recordándome las diferentes acciones que debo hacer en cada momento.

¿Qué me queda por mejorar? Pues simplemente seguir perfeccionando lo que he hecho hasta ahora, poniendo especial énfasis en el dominio del embrague a baja velocidad, el ángulo en los giros a la izquierda y el paso correcto por los stops.

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